jueves, 6 de mayo de 2010

El sexaje de la carolina o ninfa

El sexaje de la carolina o ninfa:  A pesar de presentar casi siempre dimorfismo sexual, una pareja de ninfas no siempre resulta fácil de determinar y muchas ocasiones podemos equivocarnos.

En la mayoría de los casos, estas equivocaciones se deben a los factores de mutación que alteran los principales rasgos sexuales, como el plumaje o la coloración.

Tanto un macho adulto (maduro sexualmente) de plumaje gris normal como otro de mutación con un único cambio en la coloración presentan una máscara facial de color amarillo y un solo color en las plumas de la cola. Las manchas en las alas que adquieren las aves jóvenes desaparecerán en los machos adultos.

Una hembra adulta (madura sexualmente) posee tonalidades amarillas que varían en intensidad, en las plumas de la parte inferior de la cola y en la cara, especialmente alrededor del pico y los ojos.

Al contrario que los machos, las hembras conservan las manchas “juveniles” en el interior de las alas, salvo en casos excepcionales que se liberan de ellas.

Tras la muda que inician los jóvenes a los cuatro meses de edad, los machos muestran su amarillenta máscara facial, mientras que las hembras reemplazan las plumas de su cola que, al contrario que en los machos, no tendrán un solo color hasta tiempo después.


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El sexaje de las ninfas también puede desarrollarse al observar su comportamiento.

A la temprana edad de ocho semanas, los machos comenzarán a cantar y a moverse de un lado a otro, así como a levantar sus hombros durante los estiramientos que realizan con las alas. Producen sonidos repetitivos y en ocasiones pueden realizar varias reverencias hacia las hembras, descendiendo y elevando su cuerpo.

Puede ocurrir que el macho, dando pequeños brincos o saltos, siga a la hembra por toda la pajarera. Ella, por el contrario, no mostrará interés alguno salvo que desee aparearse, lo que provocará una elevación de su cola y un gorjeo continuo por su parte.

Las hembras no elevan los hombros y por tanto podemos dar esta característica como la acertada para determinar el sexo.

La observación del comportamiento puede que se trate de la mejor forma para el sexaje de las carolinas lutino o las carolinas arlequinadas.

Aunque no es un método muy preciso, las hembras lutino pueden mostrar unas motas amarillas bajo las alas de color blanco, lo que nos facilitaría las cosas.

Desgraciadamente esto no puede aplicarse a las aves arlequinadas o perladas.

En resumen puedo decir que únicamente observando a los pájaros podríamos determinar su sexo y obtener una pareja.


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