lunes, 26 de abril de 2010

Receta electrónica y gasto farmacéutico

Receta electrónica y gasto farmacéutico:  Parece ser que en las áreas sanitarias de Hispania donde se ha implantado la receta electrónica (e-receta) disminuye la frecuentación de los usuarios y, paradójicamente, aumenta el gasto farmacéutico. Como muestra Extremadura, referente nacional en la implantación de la e-receta, al experimentarse un significativo aumento del gasto en 2009 y en lo que va de 2010. Es una impresión que yo tenía y que, según los datos, se confirma.


Mis consideraciones al respecto de la e-receta son las que siguen:
  1. El problema del gasto deriva fundamentalmente de pacientes crónicos polimedicados, con fármacos esenciales y fármacos prescindibles, y se incrementa con la e-receta por la inducción a la renovación de recetas de modo mecánico e idiotizante.
  2. El recetar en bloque para varios meses (hasta doce), es cómodo, pero impide racionalizar la prescripción/renovación de medicamentos, ya que sale una “traca” de los prescindibles (que mucho cuesta eliminar).
  3. Los programas informáticos (diferentes para cada comunidad autónoma) siguen siendo deficientes o presentando errores graves tras su implantación, y los usuarios regresan para que se les hagan correcciones, lo que no pocas veces implica dar doble medicación.
  4. Si dispensamos medicación para un año y el paciente se desplaza a otra comunidad, allí no puede recoger las recetas, por incompatibilidad intercomunitaria, y tienen que emitírselas nuevamente para su tiempo de estancia, otro gran absurdo que impide controlar gasto.
  5. Cuando un usuario no coge en la OF los fármacos emitidos, puede quedar la duda de que no se embolsen, si el paciente no firma cuando se le hace la entrega y si no hay otros mecanismos de control de la dispensación.
  6. Creo que la medida inicial y más lógica para recortar el gasto sería dejar de financiar todos los fármacos menores, inútiles o de dudosa eficacia, lo que supondría no sólo un gran ahorro directo en fármacos, sino también indirecto por mejora de la salud de la población.
  7. Sigo creyendo que lo ideal (o menos malo) sería la receta multiprescripción (en la misma hoja), sólo de fármacos de primera línea, esenciales o de utilidad probada, y tal vez con envases más adecuado a tratamientos crónicos (*).
(*) Las cajas de 28 unidades obligan muchas veces a “forzar recetas” por pérdidas accidentales. He visto envases de fármacos para la HTA provenientes de Suiza de 87 cp: 28 x 3 + 3 de reserva, por si acaso; pero es que los suizos piensan en todo. Por otro lado, se suscita una cuestión en busca de respuesta: ¿En algún otro país europeo las recetas NO son multiprescripción? (En las que he visto de la UE, se prescribían varios fármacos y, ciertamente, todas con principios activos de probada utilidad)
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Y mientras los médicos de atención primaria se queman las neuronas buscando la eficiencia prescriptora, los farmacéuticos parecen estar en otra onda, según se puede ver en el siguiente video –en verdad contundente– sobre la carrera de farmacia.


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