domingo, 11 de abril de 2010

"El paciente debe notar que alguien tiene interés por su infortunio...."

"El paciente debe notar que alguien tiene interés por su infortunio...."
Desconocía totalmente quién era Andrzej Szczeklik hasta que leí la reseña periodística de su reciente visita a Barcelona para presentar su libro Catarsis. Solamente por la frase que encabeza esta entrada estaba justificada la búsqueda de su libro y su atenta lectura. En la entrevista deja varias frases inapelables, pero cada vez menos practicadas en las consultas médicas habituales, y la causa siempre es la misma: el tiempo y su falta.
'Volver a las buenas prácticas de la medicina, no todo han de ser TAC y resonancias. Muchas enfermedades no son nada importante: hablando, escuchando y recetando cosas básicas y sencillas darían el mismo resultado y se rebajarían costes'
El libro recorre todos los aspectos reconocibles del médico con formación técnica e intereses 'humanistas' o mejor dicho de Humanidades: Arte, Literatura, Música. En mi opinión, estos aspectos van a determinar más la personalidad del médico y la relación terapéutica con sus pacientes: la forma de hablar, de no hablar, de comunicarse; en definitiva, el uso de todos los mecanismos que favorecen la empatía terapéutica.
'El deber más importante de un médico hoy es dar esperanza; el sistema nervioso y el inmunológico están conectados, si bien aún no lo sabemos todo; por eso no me importa que mis pacientes se vayan a ver a un curandero si no hay contraindicación. Si la medicina clásica no sabe ayudar al paciente y éste tiene fe en que aquello le puede curar, por mí, adelante; lo que es vital es mantener su fe'
Es en este aspecto dónde no estoy de acuerdo con el Dr. Szczeklik. Las terapias alternativas no son, en mi opinión, una vía 'alternativa' sino una vía de escape hacia la irracionalidad y la superchería. El sufrimiento de muchas personas viene determinado por la estructura de su personalidad y el entorno socio-cultural en el que viven y se desarrollan, y para modificar eso la Medicina no tiene respuesta. El uso y abuso de la medicación para aliviar el malestar vital o las múltiples manifestaciones clínicas que ello provoca, es la respuesta habitual. Por esa razón, existen muchas personas que buscan soluciones y consuelo en la religión y la irracionalidad terapéutica. ¿Habrá otra forma de integración y aplicación de la ciencia médica y la psicología clínica y social que permita hacer las cosas de otra forma?

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