domingo, 18 de octubre de 2009

Acerca de los medicamentos que consumimos‏

Extraído del libro "Basta de secretos, basta de mentiras", de Patricia Cori:

"Sin vuestra enfermedad, los 'farmacéuticos' se quedan sin mercado.


No debería sorprenderos que métodos de salud alternativos, como el uso de esencias de plantas y la imposición de manos, sean ridiculizados por la ideología dominante y se desconfíe de ellos. Pensad en esto: si vosotros, como conjunto, os dais cuenta de que podéis crear y mantener una excelente salud vosotros mismos -sin sus drogas- ¿qué implicaría eso para sus beneficios?



Una sociedad enferma es una sociedad rentable... así que ¿adonde os lleva eso? Si todavía creéis que una industria que mueve muchos miles de millones de dólares y que prospera sobre vuestra enfermedad tiene como objetivo curar la enfermedad y el malestar, entonces sois más crédulos de lo que pensáis.



Aunque los entornos crecientemente tóxicos de la Tierra plantean retos mucho mayores que nunca antes, el cuerpo humano (alimentado mediante un enfoque dietético equilibrado, un entorno saludable y una actitud mental positiva) no necesita sustancias químicas para mantener un equilibrio saludable.



Si tenéis dolor de cabeza, es una solución miope acudir inmediatamente a las sustancias químicas para eliminar el dolor -sustancias químicas que a largo plazo producen efectos secundarios en el cuerpo. La aspirina, por ejemplo, causa una pequeña pérdida de sangre en el estómago -efecto conocido del uso de la aspirina. Y, sin embargo, seguís consumiendo incalculables cantidades, como si el malestar provocado por un dolor de cabeza fuera un mal mucho mayor que la hemorragia interna.



Hay todo tipo de píldoras: para dolor de cabeza, para malestar muscular, resfriados y gripe, indigestión, ansiedad, falta de energía, etc. Ahora bien, todos estos son síntomas de algún tipo de desequilibrio en vosotros que debe tratarse en el nivel de las causas -más que enmascarando los síntomas. Si estáis enfermos, infelices u os sentís emocionalmente inestables, es un reflejo de factores negativos en vuestras vidas que hay que tratar o eliminar, lo que permite restablecer la buena salud del cuerpo y la mente.



¿Qué puede hacerse?



* Examinad todos los productos farmacéuticos (especialmente los remedios sin receta) en vuestros botiquines: leed cada etiqueta, estudiad el contenido y preguntaros si podéis pasar sin ellos, eliminando todos los que podáis.



* Leed los prospectos. Estas sustancias químicas invasivas son dañinas y generalmente innecesarias. Enmascaran lo que produce el desequilibrio en vuestro ser. Estudiad los 'posibles efectos secundarios' que se indican en la información ofrecida con la droga - ¿qué está introduciéndose en vuestros cuerpos?



* Sed conscientes de que podéis fácilmente ser 'contagiados' por las dolencias de los otros y comprometeros a estar bien -pedídselo a vuestros cuerpos-. Hablad de lo bien que os encontráis, vivid la irradiación de la buena salud y haced que brille para los otros. Vuestro luminoso reflejo ayudará a sanar el mundo.



* Eliminad, hasta donde sea posible, todos los alimentos y vitaminas sintéticos, pues crean desarmonía en vuestros cuerpos. Si tenéis que tomar un suplemento vitamínico, que sea un compuesto orgánico. Mejor todavía, seguid un régimen alimenticio en el que las vitaminas, los nutrientes y las enzimas los obtengáis directamente de una fuente natural de alimentación.



* Tened en cuenta los métodos de salud alternativos y el enfoque holístico del bienestar. Con frecuencia, os lanzáis al remedio antes de permitir al cuerpo que elimine el malestar. Es importante entender el origen de cualquier dolor o desazón; a menudo, su manifestación es el modo que tiene el cuerpo de expresar la causa y tenéis que escuchar... tenéis que experimentar el síntoma temporalmente para poder llegar a la raíz.



* Investigad terapias de masaje, yoga, sanación pránica y frecuentad la naturaleza, escuchad el canto de los pájaros, respirad aire del campo... plantad flores por todas partes a vuestro alrededor.



* Cuando estéis cansados, descansad. Si estáis resfriados o tenéis el virus de la gripe, tendrá que seguir su curso y todavía no existe en la Tierra ningún medicamento que pueda evitarlo -ni lo habrá nunca, pues vuestro obsesivo enmascaramiento del resfriado y de los síntomas de la gripe constituye una de las líneas básicas más rentables del imperio farmacéutico.

En muchos casos, el trastorno temporal es el modo que tiene vuestro cuerpo de conseguir que os acostéis y apaguéis la máquina mental que os lleva a estados de extrema fatiga y a la enfermedad. Por tanto, más que atiborraros de todo tipo de jarabes, descongestionantes y antibióticos, abrigaos, dormid y descansad a gusto. Veréis cómo pasa y estaréis, de modos sutiles, mejor que antes.



* Si estáis nerviosos e irritables, es un signo de que vuestra vida ha perdido el equilibrio y más que atontaros con sedantes o antidepresivos, viajad a vuestro interior para hallar la verdadera causa de la irritación. Encontraréis que necesitáis más juego en vuestras vidas... más diversión... más movimiento.

Salid al aire libre... a los árboles y los océanos y respirad en la Madre Naturaleza. Esto es tanto más válido para los niños, que están siendo medicados innecesariamente y con funestas implicaciones para su bienestar mental, físico y espiritual.



* Eliminad, en la medida de lo posible, venenos en vuestro sistema: cantidades excesivas de café, té, alcohol, azúcar, nicotina, aditivos alimenticios y todos los compuestos químicos que perturban el equilibrio natural.



* Experimentad con vuestros niveles de dolor. Encontraréis que podéis tolerar pequeños dolores de cabeza y pequeños malestares y que a menudo desaparecen por sí solos.



* Preguntad a vuestros médicos: deberíais saber exactamente qué os están prescribiendo antes de aceptar tomarlo. Y recordad que la mayoría de ellos han sido formados para tratar los síntomas más que las causas, igual que han sido introducidos en los mecanismos del mercado para medicar más que para curar."







http://www.scribd.com/doc/7882595/Basta-de-Secretos-Basta-de-Mentiras







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